Freelance-habito

1. Tener un horario establecido.

Aunque una de las principales ventajas de ser autónomo/a será que podamos organizarnos según nuestras necesidades, esas necesidades podrán tener más o menos un horario a seguir para trabajar las horas necesarias. (Generalmente hablo de una persona que requiere de 8 horas de trabajo al día, aunque siempre puede haber quien se haga autónomo para trabajar media jornada.) Lo importante es ser respetuoso con las horas que dedicamos para poder conseguir los resultados deseados.

2. Que no nos tomen el pelo.

Muchas veces se aceptan trabajos que no están ni mínimamente pagados por “tener algo”. Esta forma de trabajar, que es tan común entre autónomos, lo único que provoca es que los clientes se acostumbren a trabajos mal pagados y después no paguen más. Si aprendemos a decir NO a aquellas propuestas que rayan lo irrespetuoso, nos estaremos respetando a nosotros como profesionales y nos haremos un favor en el futuro.

3. Aprender a coger vacaciones.

Ser autónomo es un trabajo muy duro en el que podemos tener mil proyectos una semana y ninguno a la siguiente. Por eso, si un día, después de comprobar nuestra lista de emails, vemos que no tenemos ningún trabajo que hacer, podemos tomarnos el día libre. Un día cada dos semanas no nos hace daño y, sin embargo, nos da la tranquilidad de respirar entre semana, hacer los recados que hagan falta o hasta de ir a la playa o a la montaña un día que no es el usual. ESO, lectores, es uno de los beneficios de ser autónomo, aprovechémoslo. 

4. Buscar clientes.

Hasta no ser un profesional reconocido, es muy difícil que sean los clientes los que vengan a nosotros, y por eso debemos ser nosotros quienes busquemos aquellas empresas o particulares que puedan necesitarnos. Una de las maneras que tengo yo de encontrar clientes es hacerme una lista de profesiones que puedan necesitar de mis servicios – en mi caso, al ser diseñadora gráfica, todas aquellas agencias y estudios de diseño de pequeño tamaño que pudieran tener picos de trabajo en los que contratar a freelancers. Es más habitual de lo que pensamos, y muchas de estas empresas usan servicios externos para muchos de sus proyectos. Yo lo llamaba “el momento spam”. Podía dedicar un día a esta tarea cada cierto tiempo (¡cuidado, no cuando ya me hubiera quedado sin proyectos sino antes!), y así las empresas me contactarían cuando yo estuviera de nuevo buscando proyectos nuevos.

5. Ten preparados presupuestos para diversos trabajos.

Por supuesto, esto no es una máxima que debamos tomar a la ligera. ¿Qué quiero decir con preparar presupuestos? Las empresas nos pedirán presupuestos casi inmediatos, a veces en una misma llamada de teléfono. Por eso, y aunque siempre habrá que añadir una sección de “posibles”, tener preparado lo que nos puede costar de media generar un libro, un diseño web, un branding, etc. nos será de gran utilidad. Nuestros clientes no necesitan saber de primeras el presupuesto final, pero sí una aproximación. Teniendo esto preparado, parecerá que estás acostumbrado a darlos y que, por tanto, tienes más experiencia. 

6. Protégete de todo lo que un cliente pueda pedir.

De todos es sabido que los clientes pueden llegar a ser una gran molestia si no hemos aprendido a gestionarlos. Es por ello que debemos crear una sección muy importante en nuestros presupuestos para protegernos de sus cambios. Es decir: Constatar que a partir de “x” horas invertidas en cambios, se cobrará un extra de “XX€/hora”, o la cantidad de versiones que vienen incluidas en tu presupuesto, o si se entregan o no los originales, etc.

7. Planificación legal.

Ahora que estamos hablando de presupuestos, añadir un punto muy importante, la planificación de los mismos. Hay quien usa gestores para poder organizarse, aunque siempre existen otras alternativas como la que yo usaba, que era Contasimple. Imagino que hay más como esta, aunque es con la que me quedé en su momento, porque además de ayudarte a guardar todos aquellos papeles con facturas para desgravarte, también te ayudaba a generar el documento a entregar a hacienda a final de cada trimestre, además de tener un servicio de creación de presupuestos y facturas. 

8. Planificación de trabajo.

Igual de importante que el anterior punto, sería la organización de nuestro trabajo. Ser freelance suele significar tener varios clientes con sus respectivos proyectos. Esto nos plantea ser mucho más organizados, ya que no podemos llegar tarde a sus deadline por culpa de nuestra mala organización. Yo usaba varios programas que me ayudaron a esta planificación, algunos de ellos fueron: Asana, Breeze, o ClickUp. Por supuesto que hay muchos más y, si tuvierais alguna recomendación, siempre me gusta ver nuevas posibilidades de trabajo.


Y eso, en resumen, serían mis consejos para poder empezar unos buenos hábitos como autónomo. Genera una buena red de clientes, sé profesional con ellos, pues ellos mismos podrán recomendarte o hablar mal de ti a otros clientes; aprende a evaluar tu trabajo y no lo menosprecies, pues para eso ya tenemos suficiente gente alrededor; y, sobre todo, anímate, porque ser autónomo te dará tus mejores y peores momentos, pero siempre sabrás que es cuando más feliz has sido trabajando.