Preja feliz y sana durmiendo

Para empezar, tenemos que entender que todos queremos ser felices con nosotros mismos y con nuestra pareja. Entender que ambas cosas deben estar presentes para que realmente debamos luchar por la pareja es primordial. Una vez dicho esto, diré algunos consejos que creo que son los más necesarios para que realmente consigamos que sea una pareja sana.

1. Reírse

¿No te ríes con tu pareja? ¿No tenéis momentos en los que os duele el estómago por flato de tanto reíros? ¿No sonríes más con tu pareja que en ninguna otra cosa? Si todas las respuestas a estas preguntas son una negativa, creo que tienes que reflexionar sobre qué va mal, pues claramente algo os falla. Tener una relación tiene que ser sinónimo de alegría, de diversión, de comodidad, de felicidad. La risa es el espejo de lo que sentimos y, si no estamos riendo, es porque no hay nada de alegría en aquello que hacemos o decimos con nuestra pareja. 

Debemos intentar buscar la forma de volver a aquella época que seguro que habéis tenido en la que os reíais como dos jóvenes inocentes del mundo que os rodeaba.

2. Expresad vuestros sentimientos y emociones.

Es de lo más importante en una relación. Hay problemas que serán más difíciles de expresar y que, por tanto, conllevarán una mayor implicación en la pareja a la hora de afrontarlos. Pero siempre se puede, si se quiere.

Existen varias personas y sus diferentes maneras de llevar los problemas emocionales dentro de una pareja.

  • Los hay que se guardan todo lo que piensan para estallar al final, haciendo que problemas que eran fácilmente solucionables, ya no lo sean tanto. Aprende de ello, y comenta lo que te molesta cuando algo te moleste, y tu pareja será más capaz de entenderlo y de hacer algo al respecto.
  • Los hay que no entienden hasta qué punto algo les molesta, y estarán irritables durante mucho tiempo hasta que lo descubran. Esto tampoco es sano, pues estás trayendo problemas a la relación que ni siquiera entiendes. Todos debemos aprender a analizar nuestros sentimientos y apoyarnos en la pareja si no somos capaces de entendernos. Dos personas serán más competentes a la hora de llegar al origen del problema.
  • Aquellos que se irritan y discuten por todo. Tampoco es bueno que cualquier cosa que te moleste, la conviertas en un problema. Si bien se debe hablar, no tenemos que pensar que algo que nos moleste es propiamente un problema. Un problema lo será si la otra persona no lo entiende y aquello se sigue repitiendo muchas veces. De todas maneras, analicemos nuestros problemas y sentimientos y tratemos de entender si realmente podemos pedir todo lo que se nos pase por la cabeza, o a veces debamos también nosotros claudicar y saber que nuestras manías no son lógicas.

3. Mantén tu intimidad.

Lo idóneo en cuanto al sexo variará dependiendo de cada pareja. Habrá quien tendrá más necesidades y quien no lo quiera tan asiduamente. Por eso, lo importante en este punto es que, si una de las dos personas no está del todo a gusto con la situación sexual en la que se encuentra la relación, sea capaz de hablarlo con tranquilidad y entendiendo que ambos quieren que la otra persona sea feliz.

4. Se independiente.

Pese a todo lo dicho anteriormente, también debemos ser independientes. Debemos querer estar solos de vez en cuando, saber viajar con amigos, saber quedar con amigos, sin la constante presencia de nuestra pareja. El hecho de que no exista ni una sola actividad que hagamos solos será indicio de una dependencia muy poco sana que después repercutirá en nuestra salud y en nuestra relación. 

5. Cultivad hábitos juntos.

Vivir con una pareja no es solo hablar y tener gustos parecidos, es buscar hábitos y costumbres que os unan más. Por ejemplo, ir al gimnasio juntos, comprar unos patines, ir a la montaña asiduamente, o lo que nos guste más.

6. Dormir juntos y no enfadados.

Este punto es corto y claro, cuando hay discusiones de pareja, que siempre puede haberlas y es normal cuando se lleva cierto tiempo, tenemos que saber terminar dichas discusiones. Ir a dormir sin haber sido capaces de decirnos que nos queremos y darnos las buenas noches, no ayudará a tener un sueño reconciliador. 

Ir a dormir sabiendo que ambos os queréis, por muy grande que haya sido la discusión, hará que sea más fácil al despertarse el que os miréis y queráis solucionar las cosas.

7. Hablad también cuando no estéis juntos.

Todas las horas que estamos separados por el trabajo, o si viajamos sin nuestra pareja, o hasta cuando tenemos una relación a distancia, es difícil. No es necesario no parar de hablar, pero sí mandar algún mensaje de vez en cuando que demuestre a la otra persona que está en tus pensamientos. Como humanos, a veces necesitamos que se nos demuestre una y otra vez lo mismo. Como pareja, esto no debería ser un problema y debería repetirse las veces necesarias.


El quererse es fácil, el mantener una relación sana no tanto. Por ello debemos seguir ciertos hábitos como los ya dichos, u otros como saber decirse te quiero, confiar, y centrarse en todo por lo que os queréis y por lo que queráis luchar.